domingo , septiembre 27 2020

Contrapunto

Contrapunto

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Caso Sofía Martínez, el gobernador, entre la espada y la pared

Un medio local publicó que dos salas de juicios orales en el norte del estado permanecen cerradas debido a que su personal –no especifican cuantas personas-, se contagió de Covid-19.

El problema no es que haya vuelto la actividad en el Poder Judicial, sino que no se realizó, desde la presidencia, el trabajo que se requería, como sanitizar las oficinas, los edificios, colocar las barreras, comprar suficiente gel, lysol, cloro, tapetes y lo necesario para que todas las personas, trabajadores, abogados y justiciables pudieran estar seguros.

Desde luego, la responsable de todo esto es la presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV). Sofía Martínez Huerta, de la que no sabemos si decidió ahorrar algunos pesos o se dio cuenta que su equipo cometió un error al realizar algunas compras sin licitación de por medio. Nada de lo que compraron se repartió.

Sí, como se mencionó en notas anteriores, el riesgo de que hubiera contagios era muy alto y todo porque no se aplicaron correctamente las medidas de higiene, ni se reforzó la prevención. Ahora, sin duda, comenzarán a multiplicarse los casos en la mayor parte de la Entidad.

La presidente, a quien extrañamente le dieron ganas de trabajar, viajó a algunas ciudades, cercanas por cierto, para charlar con los trabajadores, pero no se atrevió a viajar a Coatzacoalcos, a Córdoba o bien, a Pánuco, que es donde reportan que se cerraron dos salas. La actitud de la magistrada, inconcebible.

Inclusive, hubo lugares en donde los empleados y hasta los abogados cooperaron para que se sanitizaran oficinas y juzgados. Fueron ellos, no la presidente.

No salen las cuentas

El Consejo de la Judicatura no ha querido firmar actas administrativas por 60 millones de pesos y todo porque nada está sustentado. Hubo gastos innecesarios, compras sin la debida licitación y en fin, se ha actuado con discrecionalidad.

Nadie duda que si se aplica correctamente la ley y se ordena una auditoría, Sofía Martínez Huerta saldría no sólo raspada, sino que podría ser denunciada penalmente por daño patrimonial, peculado e incumplimiento de un deber legal, entre otros delitos.

Ha manejado el presupuesto a su antojo. Para ella todo es lujo. Se entiende que nunca tuvo dinero y ahora se da el lujo de comer, como se dice por allí, con manteca, pero al parecer se excedió, pues sus allegados gastaron dinero a manos llenas y seguramente ella no desconocía las cosas, pues en los últimos meses hasta se hizo un cambio de imagen. No le favoreció mucho, pero bueno, hizo el intento.

El dilema de Cuitláhuac

Y aquí viene el punto más importante. ¿Sofía Martínez Huerta debe irse? ¿Debe renunciar? ¿Hay modo de destituirla?

La mujer ha estado en el ojo del huracán desde que fue ascendida a magistrada. Nadie podía creerlo. De hecho, nadie podía creer que trece personas sin carrera judicial, se convirtieran en magistrados, entre ellos, Sofía.

Un mes después, de forma insólita, cinco magistrados, entre ellos Marco Antonio Lezama Moo y que fue quien propuso a Martínez, Huerta, se decantaran a su favor. Por supuesto, hubo un pago de cinco millones de pesos para cada magistrado.

Además de Lezama Moo, Patricia Montelongo Guerrero, Alejandro Gabriel Hernández Viveros, Lizbeth Hernández Ribbon y Gilberto Bello Nájera también le dieron el voto.

Para sorpresa de todos, Sofía Martínez Huerta fue electa presidente, sin experiencia y sin el conocimiento suficiente. Nadie lo creía pues en el tema de experiencia era superada diez mil a uno por la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, con dos maestrías, un doctorado, con un premio al Mérito Judicial, con varios libros escritos, con un trabajo impecable en 16 juzgados de Veracruz, que fue magistrada supernumeraria y posteriormente magistrada numeraria inamovible.

Pudo más la politiquería y las relaciones, pues nadie ignora que Martínez Huerta fue impuesta por el gobernador Cuitláhuac García; el primo de ésta, Manuel Huerta Ladrón de Guevara y el diputado Juan Javier Gómez Cazarín.

Fue allí cuando comenzó a naufragar el Poder Judicial en Veracruz. Ha sido Sofía Huerta su propio enemigo. Ella misma ha sido su Némesis y todo porque lo que más le atrajo fue el poder y el dinero.

No son pocos los líos que enfrenta la presidente. Además del tema del dinero, tiene ante sí un grave problema, pues no respetó los amparos de Marco Antonio Lezama Moo y Roberto Dorantes, que deben ser repuestos en sus cargos. Además de no conocer la Ley de Amparo, Martínez Huerta podría ser inhabilitada e inclusive, podría pisar la cárcel y todo por su ignorancia.

De hecho, en un pleno efectuado en agosto, adscribió a los seis magistrados que ilegalmente eligieron los diputados locales de Morena. Por ello es que sería sujeta a una sanción.

Tras varios rumores de que podría ser destituida del cargo o bien, que presentaría su renuncia, algunos mencionan a posibles sucesoras, por supuesto, aliadas del sistema morenista que poco a poco naufraga. La elegida sería Ailett García Cayetano, que no fue elegida fiscal anticorrupción pero que, debido a su cercanía con Cuitláhuac García –son amigos y compadres-, sería convertida en presidente. Sería otra cuchillada al Poder Judicial, pues no cuenta ni con el conocimiento ni con la experiencia.

Nadie duda que el partido Morena prostituyó al Poder Judicial y ahora vemos las consecuencias. Las malas decisiones seguirán ocasionando más pérdidas que beneficios.

Si se obstina el mandatario en colocar a alguno de los recién nombrados magistrados, todo le saldrá mal. Y eso quizá, él lo sabe.

Pareciera que únicamente del Poder Judicial les importa el presupuesto que maneja actualmente, un mil 400 millones de pesos.