Contrapunto

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Miguel Ángel Gómez Ruiz

Poder Judicial, con el enemigo en casa

Siempre he insistido y lo seguiré haciendo, que aquellos que lleguen a ocupar cargos importantes en cualquiera de los poderes deben contar con una trayectoria impecable. En palabras simples, deben temer los suficientes merecimientos para ganarse el puesto.

Lamentablemente, en el caso del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV) no ha ocurrido así. Vaya, vivimos eso el pasado 2 de diciembre de 2019, cuando el magistrado Marco Antonio Lezama Moo, en el mini pleno que eligió a Sofía Martínez Huerta dijo: “Las muchachas y yo proponemos a la magistrada Sofía…”.

A partir de allí, comenzó un drama que duró casi once meses y que provocó que la magistrada tuviera que salir como “tapón de sidra” por sus corruptelas.

La solución no fue la mejor, nueve magistrados –quizá no en su mejor día- determinaron que la nueva presidente fuera Isabel Inés Romero Cruz. Bastaron unas horas para que varios se quejaran que la situación no cambió en nada. Es decir, las malas costumbres de Sofía fueron heredadas por su sucesora.

Es fácil, la llegada de Sofía Martínez fue ordenada por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y el primo de Sofía, el súper delegado Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Intervinieron también el secretario de gobierno Eric Cisneros y el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Juan Javier Gómez Cazarín, un sujeto que desconoce la ley y que ha impuesto a quien ha querido en el Poder Judicial.

También formó parte del complot el representante del Poder Legislativo en el Poder Judicial, Humberto Hernández Reduciendo, un sujeto que jamás tuvo un logro en la legislatura y que ahora se siente el más poderoso allí dentro.

Por cierto, Hernández Reducindo fue el cerebro que maquinó la reforma electoral que aprobaron los diputados morenistas y que les tumbó la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Imagine en manos de quién está el Poder Judicial.

En el caso de Isabel Inés Romero Cruz es más de lo mismo. Muchos la relacionan con altos dirigentes de Morena. Cuentan que acompañó a AMLO durante sus múltiples giras a Veracruz que realizó en sus seis años de campaña. Es creíble que haya avalado su lealtad más que su capacidad, pues en este momento la presidente no sería nadie si no fuera porque tiene a su lado a gente que más o menos conoce el teje y maneje, pero existe el riesgo que ello la rebase y también se meta en problemas.

El único consuelo es que como llegó se puede ir, si algo sale mal, los magistrados son quienes tienen la sartén por el mango y varios están dispuestos a pelear para que no haya intromisiones tanto del gobierno estatal como de los diputados.

Ella fue promovida por el propio gobernador Cuitláhuac García Jiménez para que fuera ascendida a magistrada en octubre del año pasado. Su carrera fue como la de muchos morenistas que de la noche a la mañana se sacaron la lotería.

Fue cercana a Víctor César Rincón, aquél magistrado que haciendo travesuras, sufrió un derrame en un motel. Se dice que en aquél entonces era acompañado por una mujer que ahora ocupa un cargo de altísimo nivel en el Poder Judicial.

Pero quizá la mancha más grande de Isabel Inés Romero Cruz fue en aquél entonces, cuando ocultó en un cajón un amparo que propiciaría la libertad de un reo. Es cierto, fue despedida por dos magistrados, pero le valió que fue a suplicarle al entonces presidente, don Julio Patiño, quien para calmar las cosas, la envió a un juzgado a resolver asuntos sin importancia.

Ahora, oronda, ocupa el cargo más alto pero hasta el momento su plan de trabajo no tiene pies ni cabeza y estará bajo sospecha mientras no se deslinde del gobernador Cuitláhuac García y de Juan Javier Gómez Cazarín. De no hacerlo, entenderemos que el Poder Judicial no será un órgano independiente.

Capacidad y liderazgo

Siempre he admirado la capacidad de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros. A diferencia de los últimos (as) presidentes, ella ha tenido una trayectoria impecable.

A pesar del enorme machismo que había en el Poder Judicial, ella se ganó el respeto de todos porque siempre ha sido una estudiosa del derecho. Fue la alumna con el promedio más alto en la carrera de Derecho. Obtuvo dos maestrías, un doctorado en la Universidad de Xalapa cuya tesis estuvo basada en algo que la apasiona: la justicia patrimonial y familiar.

Ella propuso un método sencillo y accesible en material familiar, sin tantos requisitos y muchos le han copiado sus propuestas que plasmó en un libro extraordinario.

Sin duda que su porte y sobre todo su capacidad y sapiencia tendrían en lo más alto al Poder Judicial. Lo mejor de todo es su honestidad, pues jamás se sometió a ningún gobernador ni ningún partido. Ella ha tenido una trayectoria que ya muchos quisieran.

Fue juez en dieciséis distritos, ocho penales y ocho civiles. Jamás se sujetó a las órdenes de los poderosos y nunca incurrió en actos indebidos. Fue magistrada supernumeraria y poco antes de 2000 fue nombrada magistrada numeraria. Ha escrito libros, ha sido catedrática y siempre ha pugnado para que los jueces con una verdadera y limpia trayectoria judicial obtengan magistraturas.

Lamentablemente no ha ocurrido y ahora cualquiera puede ser nombrado magistrado. Si no lo cree, eche un vistazo a los 19 elementos que ha introducido Morena al Poder Judicial. Es verdad, si acaso hay dos o tres con carrera judicial, pero no era el caso de Sofía Martínez o Isabel Inés Romero.

Es cierto aquello que dicen, para tener la lengua larga hay que tener la cola corta y ahorita el Poder Judicial no está en la mejor situación y menos cuando las ratas lo han invadido.

Es decir, los enemigos del Poder Judicial están allí, en este momento y se sienten los poderosos.