El Dictamen y la amenaza de un secretario de gobierno disminuido


Nota de opinión

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Trabajé en El Dictamen entre 1991 y 1992. No fue mucho tiempo. Hubo cambios por esos años y de pronto, una mañana que llegué a escribir me enteré que ya no estaba como director Abel Malpica y su lugar había sido ocupado por la señora Bertha Malpica. Fue mi último día. Por la tarde ya estaba trabajando en otro periódico, además de la radio.

Sin embargo, en esa época, vi a mucho talento reunido. No puedo olvidar cómo aprendí de don Mariano Velasco, don Julio Guerrero, así como de Mario Ugalde, Tomás Valenzuela, mi jefe en Deportes y Mario Vázquez Sandoval, entre otros.

Siempre vi a El Dictamen como un medio extraordinario. Lo sigue siendo. No podemos olvidar que es el Decano de la Prensa Nacional y atesora miles de sucesos y recuerdos que permanecerán por siempre, engrandeciendo de manera particular al puerto de Veracruz, cuatro veces heroico.

He apreciado de manera particular a Bertha Ahued Malpica y me ha parecido siempre una mujer espléndida. Nadie tiene que decírmelo o recordármelo. Se ha entregado al periódico y lo ha llevado a lo más alto.

El periódico El Dictamen sigue siendo una lectura obligada. Es buscado no sólo por la pulcritud en su información, sino porque es muy completo en todas sus secciones. ¿Cómo olvidar esos domingos cuando era un niño casi convertido en adolescente y que esperaba que llegara el periódico a la puerta de la casa?

La sección de dibujos animados, la historia de Veracruz y hechos que recordaba con exactitud José Pérez de León “Popochas”, como si hubiera estado allí ¿O habrá estado? Siempre fue un periódico rico en información y además, su muy completa sección de avisos económicos y oportunos que ha ayudado a tantos. Para complementarlo, aunque digan que no tiene nada qué ver, el periódico La Tarde era esperado en las puertas de los hogares. Un hijo pequeño del Decano.

Lo que quiero dar a entender es que El Dictamen es un activo importante para los veracruzanos. Cierto, más aún para los habitantes de la zona conurbada, pero llega hasta la Ciudad de México y es quizá, el único medio veracruzano que cumple con todas las reglas para publicar información oficial del Gobierno Federal. Lo que ningún otro.

Por ello, grande fue mi sorpresa que el secretario de gobierno, Eric Cisneros, haya reaccionado tan agriamente a un comentario publicado en tan prestigiado medio y lo que es peor, haya enviado una amenaza directa a Bertha Ahued.

“El tiempo dirá quién es el traidor”, “el que se lleva se aguanta, así es esto”, fueron sus palabras plasmadas vía whatsapp.

Primero que nada, eso no es de hombres. Segundo, el tipo no tiene las tablas para manejar la política interna en la entidad si al final, reacciona como lo hizo por una simple publicación.

Quisiera decirle que políticos más importantes y de mayor peso, no corporal aclaro, también recibieron críticas y no fueron tan reaccionarios.

Tercero, no habla bien de él lanzar una amenaza contra una mujer. Por supuesto que Bertha Ahued le gana en todos los sentidos: en valores, honestidad, preparación y sobre todo, amor por Veracruz.

Es una situación que debe analizar el gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Ya debió darse cuenta que no puede tener a alguien con tan pocas pulgas y que es capaz de meterle en un problema grave cuando se enfrente a problemas serios, como ahora ocurre con las autodefensas o cuando lleguen grandes contingentes a protestar por las injusticias que vive Veracruz.

Eric Cisneros debe darse cuenta que no hizo lo correcto y debió disculparse de inmediato. No sé si lo haga en las próximas horas, pero su imagen no está en las mejores condiciones en este momento.

Vaya pues, un saludo especial a una mujer excepcional, Bertha Ahued Malpica.