Juan Javier Gómez Cazarín aprovecha su cargo para promoverse


  • Pesa sobre él una denuncia por fraude. Lo vinculan con el asesinato de un periodista y quiere la alcaldía de Coatzacoalcos.

Xalapa, Ver.

Gracias al poder que ha adquirido como presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso local, el diputado Juan Javier Gómez Cazarín tiene dos objetivos a futuro. O bien iría por la alcaldía de Coatzacoalcos o ya de perdida, buscaría la Senaduría. Así de fácil.

No es algo que ignoran los integrantes de Morena. Aunque para la alcaldía de Coatzacoalcos tiene a varios rivales, entre ellos Amado Cruz Malpica o Tania Cruz, ésta última la que más terreno ha ganado en los últimos meses por su incansable trabajo legislativo.

Sin embargo, el legislador, quien de acuerdo al columnista Armando Ortiz es apodado “El Carón”, sí tiene cola que le pisen. No sólo se ha visto en vuelto en comerciar de manera fraudulenta un coche cuando fue empleado de una agencia automovilística, sino que también amenazó a un reportero que, posteriormente, fue asesinado.

Hay mucha historia, y no porque haya tenido una vida de aventuras, sino porque es aficionado a acciones mal habidas.

Su obsesión, el Poder Judicial

Gómez Cazarín ha sido el principal impulsor de una reforma que obligaría a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV) a que dejen el cargo cuando cumplan 70 años.

Creyó haberlo logrado cuando literalmente, planeaba retirar a Marco Antonio Lezama Moo y a Roberto Dorantes, haciendo caso omiso a los amparos que ambos obtuvieron de parte de un juez federal.

A pesar de que se arriesgaba a perder el cargo por desconocer el juicio de Amparo, el legislador nativo de Hueyapan de Ocampo, tierra violenta y manchada de sangre desde hace tiempo, le valió que se le advirtiera que sólo podría proponer a tres personas para magistraturas en lugar de seis. Le hizo caso a su amigo, el gobernador Cuitláhuac García y nombró junto con sus compañeros y ocho legisladores panistas, a los seis magistrados, todos identificados con Morena, entre ellos a una comadre de Cuitláhuac García y a una compañera de juergas de cuando el mandatario era estudiante.

Cuentan que cuando fue advertido que podría ser destituido como diputado si no restituía a Lezama Moo y a Dorantes, le temblaron las piernas, pero se envalentonó cuando el mandatario estatal le dijo que no habría problemas.

Unos días antes ya había lanzado sus garras contra el Poder Judicial cuando envío a su cargamaletas y empleado, Humberto Hernández Reducindo a que le armara un teatro a la presidente del Poder Judicial, Sofía Martínez Huerta, para restarle poder y sobre todo, quitar a personal que ella había enquistado.

De igual forma, le valió que la presidente se molestara y profiriera una serie de epítetos en su contra. Al final ya había ganado terreno.

La disputa por el presupuesto del Poder Judicial es impulsada por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y por Gómez Cazarín, que en su gestión ya colocó a 19 magistrados, la mayoría sin experiencia judicial e integrantes de la “cuatitud” morenista. Casi todos, improvisados.

Gómez Cazarín, el sureño intrépido, que la ha librado hasta ahora pese a su historial gangsteril, podría sufrir una serie de derrotas que no sólo lo debilitarían como líder parlamentario, sino que provocaría que a final de cuentas, no sea el candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, hoy gobernador de manera inmisericorde por otro morenista y alfil de Rocío Nahle, Víctor Carranza.

Jefe del chiquitaje

El diputado federal Héctor Yunes Landa, le respondió hace unos días a Juan Javier Gómez Cazarín.

El nativo de Soledad de Doblado le comentó que no le gusta debatir con el chiquillaje –refiriéndose a que para él, Gómez Cazarín es poca cosa-, y le sugirió que atienda la denuncia por fraude, ya que vendió un automóvil que no le pertenecía cuando era vendedor de coches y que atendiera también su posible participación en el asesinato del periodista Cándido Ríos.

El comunicador había señalado en un video que Gómez Cazarín –que ya tenía el sueño de convertirse en constructor- había realizado obras de mala calidad en la gestión del entonces alcalde Gaspar Gómez Jiménez.

Poco después, Cándido Ríos fue asesinado y no faltó quien sospechara de Gómez Cazarín. Inclusive, en una intervención en el mismo video, Gaspar Gómez le dijo al comunicador que no sabía cuál sería la reacción del otrora vendedor de autos y flamante constructor en su gestión.

Sobre al auto ya pesa sobre Gómez Cazarín una denuncia por comerciar un auto que a base de argucias y trampas le quitó a una mujer de nombre Adriana Vázquez Galindo, quien por no contar con recursos suficiente acudió a la agencia Volkswagen en la que laboraba como vendedor Gómez Cazarín y éste le ofreció la alternativa de vender su coche a un tercero.

La mujer dejó el auto en la agencia, el pillo  lo vendió y luego, como no reportó ni la venta ni mucho menos la devolución, el departamento legal arremetió contra la afectada. Y Gómez Cazarín, sobre quien pesa una denuncia, siguió libre y ahora, hasta fuero tiene.

Y son muchas cosas en las que ha intervenido Juan Javier Gómez Cazarín, como cuando presionó a sus compañeros legisladores para que votaran por él para ser presidente de la Junta de Coordinación Política.

La ventaja que tiene el legislador es que el que le obedece ciegamente es el gobernador Cuitláhuac García. El mandatario le dio todo el poder y ahora no tiene cómo echarse para atrás.

Ya se verá si la población de Coatzacoalcos, dañada gravemente por la pésima administración de Víctor Carranza, le vuelve a dar el voto a Morena y en sí a Juan Javier Gómez Cazarín.