Llegó la hora de que Sofía Martínez se vaya


Nota de opinión

Miguel Ángel Gómez Ruiz

No sólo llegó impuesta a base de billetazos, sino que ha dispuesto del dinero del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV) como ha querido. Ha humillado a jueces, es enemiga de los integrantes del Consejo de la Judicatura y rechaza a cualquier magistrado que tiene ideas contrarias a las suyas. Es tal el rechazo hacia ella que la presidente del Poder Judicial, Sofía Martínez Huerta sabe que debe renunciar y debe hacerlo ya.

De cualquier modo, su destino parece estar sellado, ordenó gastos sin las licitaciones correspondientes y violentó la ley, al no respetar los amparos de sus compañeros Marco Antonio Lezama Moo, Gladis Pérez Maldonado y Roberto Dorantes. Si conociera siquiera la Ley de Amparo sabe que al adscribir a tres de seis magistrados nombrados ilegalmente por los diputados locales, podría ir a la cárcel y ser inhabilitada.

De realizarse una auditoría se descubriría el daño patrimonial causado no sólo por ella, sino por la gente que contrató, amigos y parientes, para hacer y deshacer dentro del Poder Judicial.

No sólo eso, la ignorancia, poca capacidad y su escasa experiencia propiciaron que el cargo le quedara muy grande a una mujer que fue ayudada para terminar una carrera y que además, estuvo en un juzgado por muchos años sin trascender. La única forma de trascender llegó por ser amiga de un magistrado como Dionisio Gutiérrez y porque la encumbraron el gobernador Cuitláhuac García y su primo, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, el mismo que maneja los recursos de Bienestar y que está acusado de violación.

Ella debe dejar el cargo no sólo por dignidad –si es que tiene-, sino porque sabe que está sumida en el abismo. Está peleada con todos, magistrados, jueces, diputados, abogados y contra todo aquél que se le acerca.

Pero lo más triste o frustrante ha sido su deslealtad. En una sesión del pleno en julio, se comprometió a firmar el documento para presentar la controversia constitucional sobre la reforma que aprobaron los diputados para forzar al retiro a los magistrados que cumplan 70 años. Ella está próxima a cumplirlos, de manera que esa reforma también le afectaría, sin embargo, pese a comprometerse a firmar el documento, cuando fue buscada por la magistrada Concepción Flores Saviaga decidió esconderse y encerrarse a piedra y lodo.

Si deja el cargo hoy, mañana o en una semana, el destino de Sofía Martínez Huerta estaría sellado y si no fuera a la cárcel lo que debería hacer sería pensionarse y no volver a ocupar algún cargo, pues no está hecha para eso.

Cuentan algunos que están cercanos, es que sus constantes ausencias se debieron a que recurrió a tratamientos de belleza para mejorar su imagen. Ni eso le sirvió, su incapacidad física la traicionó y no pudo dejar de utilizar el bastón.

Y haber colocado a Mayra Angélica Martínez Juárez, una de las parejas de su hijo Benjamín Díaz Martínez fue uno de sus más graves errores y quizá por eso se puso en riesgo. Le dio demasiado poder a otra improvisada, que maltrató a todo aquél que se le puso enfrente y que inclusive, pretendió ser magistrada. Lo único que pasó es que fue echada del Poder Judicial por policías.

Y así podría ser el final de Sofía Martínez Huerta, una mujer a la que le mareó el poder y no supo qué más hacer.

No se presenta a trabajar y cuando lo hace no recibe a nadie. No ha citado a reunión a sus compañeros del Consejo de la Judicatura y lo único que ha hecho es enviar la documentación de los estados financieros y las relaciones de gastos para que las firmen, algo a lo que se negaron, pues es mucho dinero en juego.

Y si no renuncia, la decisión la tienen los magistrados, quienes en un pleno podrían quitarla del cargo. Así.

Rumores

Corre el rumor de que si renunciara Sofía Martínez Huerta, quien la sustituiría sería otra magistrada que fue rescatada por Morena.

En efecto, imagine usted, de 33 magistrados ya hay 19 morenistas, la mayoría no tiene experiencia judicial y llegaron casi como lo hicieron diputados locales y federales de Morena, por tómbola.

Dentro de ese grupo hay personas que han delinquido, otra que es comadre del gobernador Cuitláhuac; otra que era compañera de los famosos “sabadaba” del mandatario cuando era estudiante; una que fue hasta hace poco jueza y que recibió la magistratura por encarcelar a dos empresarios que eran extorsionados por instrucciones de la dirigente de la CONADE, Ana Gabriela Guevara. Y así, un grupito de los que si acaso, dos o tres se salvan, el resto ni para los perros.

Bueno, se menciona el nombre de Isabel Inés Romero Cruz, recién nombrada magistrada pero que ya tiene su historial al interior del Poder Judicial.

Ella fue denunciada en la década de los 90’s por los delitos de privación ilegal de la libertad y violaciones a la Ley de Amparo, pues resulta que, siendo secretaria de Acuerdos de la Quinta Sala recibió un Amparo en la que se concedía la libertad a un preso. La mujer decidió esconder el Amparo en un cajón de un escritorio.

Los magistrados Teresita Álvarez de Santés y Moisés Cuevas Lara la cesaron pues no querían tener a una delincuente en la Quinta sala. En ese entonces el presidente del TSJEV era don Julio Patiño. Cuentan que ella se le fue a hincar para que no la encarcelaran y él determinó que con despedirla era suficiente.

No fue despedida del TSJEV, pero sí la enviaron a un juzgado menor, todo ello tras mendigar perdón. Ahora fue rescatada por Cuitláhuac García, quien la propuso para que fuera nombrada magistrada y allí está ella. Reluciente, de los arrabales a ser mencionada como la posible sucesora de Sofía Martínez Huerta.

Sí, no se equivoca usted, en este Veracruz dirigido por Morena puede pasar de todo. Presumen de combatir la corrupción pero ahora muchos corruptos fueron arropados y están llenándose las bolsas con los recursos de los veracruzanos.

Amparos

En lo que respecta a los Amparos que ganaron los magistrados Marco Antonio Lezama Moo y Roberto Dorantes, para cumplir con los encargos de diez años, los diputados han tratado de aplicar la cansadora, pero al final tendrán que reponerlos y hasta disculparse, pues esos Amparos ya causaron estado. No hay más.

Lo más terrible es que con la intromisión de Morena en el Poder Judicial los que perdimos fuimos los veracruzanos. Ya no hay justicia, hasta esa nos fue robada.