Poder Judicial se construyó con conocedores de la ley


  • Gracias al gobierno de Morena y a un grupo de diputados. hoy cualquiera es magistrado.

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Xalapa, Ver.

Con el paso de los años, el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV) logró aglutinar a talentosos juristas que hicieron un gran trabajo al interior.

Extraordinarios abogados, muchos de ellos jueces con carreras impecables, pero sobre todo, personas con gran sentido social, comprometidos en la aplicación de la justicia en la Entidad.

Al interior del Poder Judicial podemos destacar las trayectorias de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, que fue la alumna más destacada en su generación tras cursar la carrera de Derecho; fue jueza en 16 juzgados, ocho civiles y ocho penales; obtuvo dos maestrías; un doctorado en la Universidad de Xalapa; ha escrito libros; fue nombrada magistrada supernumeraria y posteriormente fue nombrada magistrada numeraria inamovible; obtuvo el Premio al Mérito Judicial en 2011 tras superar a magistrados de todo el país, fue visitadora, ha sido catedrática y en fin, tiene una carrera brillante.

El magistrado Roberto Dorantes, que lleva 50 años dentro del Poder Judicial y que fue juez en gran parte del estado. Tiene una carrera impecable. Siempre he sido un impulsor de la aplicación del derecho. Comenzó a trabajar desde muy joven y hoy ya cuenta con una amplia trayectoria al interior del TSJEV. Como buen jurista, cree en la justicia. El magistrado no ha realizado declaraciones con relación al amparo que promovió y ganó para cumplir los diez años para los que fue nombrado. No hay que olvidar que su cargo finaliza en el año 2025. A pesar de todo lo vivido al interior del Poder Judicial, su discreción ha sido un ejemplo y sabemos que él está esperando que su amparo sea cumplimentado pues ya causó estado.

Y hay muchos ejemplos del talento que ha pasado por el TSJEV, Julio Patiño (QEPD), Pericles Namorado Urrutia, Raúl Pimentel, Jorge Espinoza Castillo y tantos que han dejado su vida allí, una vida de entrega y trabajo.

Por eso hoy es difícil de creer y asimilar que con tanta facilidad, un grupo de improvisados (19) haya llegado a ocupar un cargo tan honorable. Como si fuera tómbola (como todo lo que hacen en Morena), hombres y mujeres –en su mayoría sin carrera judicial- fueron ungidos como magistrados. Amigos, comadres y compañeras de juerga forman parte de un selecto grupo de magistrados. Inclusive, es de todos conocido que la presidente del TSJEV, Sofía Martínez Huerta llegó y no por su trayectoria judicial, sino porque fue producto de un plan muy definido para tomar la silla, aunque haya un poder tras el trono.

En efecto, para vergüenza del Poder Judicial, Martínez Huerta se estancó por muchos años como secretaria en un juzgado municipal, casi 30 años y fue apoyada por su pareja sentimental, el exmagistrado Dionisio Gutiérrez García, el mismo que siendo magistrado continuaba litigando.

Posteriormente y luego de un mes de ocupar el cargo, fue impulsada por su primo, Manuel Huerta Ladrón de Guevara (ahora ambos niegan el parentesco), también por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y el presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso local, Juan Javier Gómez Cazarín, un pillo que ha pisoteado la ley las veces que ha querido y que se distinguió por amenazar a periodistas y apropiarse de manera ilegal de un vehículo cuando vendía coches.

Y a partir de allí, todo se vino abajo en el Poder Judicial. Comenzó la contratación de familiares y amigos. Comenzó a manejarse el dinero del Poder Judicial con tal discrecionalidad hasta que los representantes de los poderes ejecutivo y legislativo en el Consejo de la Judicatura, en complicidad con el magistrado Pedro Luis Reyes Marín decidieron ponerle un alto a Sofía Martínez Huerta. Le despidieron a tres de sus incondicionales y ahora la mantienen bajo estricta vigilancia. Hay una serie de gastos sin aclarar que podrían significar un daño patrimonial al TSJEV. Habrá que esperar una auditoría para que se aclare el destino de ese recurso que, en su mayoría, significa que hubo compras sin la consabida licitación.

Y en fin, falta de material en los juzgados y ciudades judiciales; la nula aplicación de la justicia al no aplicar la justicia digital y sobre todo, un maltrato a jueces de toda la Entidad, como si en lugar de ser una presidente de un poder, Sofía Martínez Huerta se sintiera diosa, que merece adoración.

Pero lo peor, realmente lo que caló hondo y parece que hasta a algunos magistrados morenistas, es que se negara a firmar el documento para interponer una controversia constitucional sobre el retiro forzoso de magistrados cuando cumplan 70 años y que aprobaron los propios diputados de Morena, en complicidad con legisladores panistas.

El solo hecho de que no se solidarizara con sus compañeros, significó una traición de parte de Martínez, próxima a cumplir –por cierto- 70 años.

De un año para acá, se degradó el Poder Judicial. Adiós a lo que construyeron tantos y buenos juristas. Hoy, los que quedan, siguen luchando pero sí, son muy pocos.