Casi nula celebración de la “Cruz de mayo”


  • No hubo carnitas, ni chelas para los albañiles.

Xalapa, Ver.

La celebración de la “Cruz de mayo” o el día del albañil pasó en la región de Xalapa sin pena ni gloria. Casi no se escucharon cohetes y en las escasas obras que hay tanto en Xalapa como en Coatepec no hubo trabajadores, ni comida, ni chelas.

La razón, el confinamiento obligado a causa del coronavirus, que vino a trastornar a los veracruzanos. Y más aún en crisis, a los albañiles, un sector que no ha recibido ayuda del gobierno.

Juan González, albañil que nació en la región de Ixhuacán, se vino a vivir a Coatepec. Regularmente tiene trabajo, a veces como maestro albañil y otros como chalán. Recuerda que su último trabajo fue hace tres semanas, cuando hicieron el colado en una casa:

“Estuve tres días y me pagaron 900 pesos, pero de ahí en fuera no he tenido nada de trabajo” comentó. De hecho, su esposa es la que trata de conseguir dinero a través de préstamos o pequeñas tandas y eso le sirve para pedir fiado en la tienda más cercana.

Allí, Ofelia, esposa de Juan, compra lo de la semana y cuando su marida regresa del trabajo, corre a pagar lo que debe para que nuevamente se le abra un crédito.

Además, vende lo que puede y de cuando en cuando acude a limpiar casas.

En tanto, Juan no deja de buscar trabajo. Esta semana le pidieron que pusiera el piso en una casa y lo valora: “La señora me pidió que le ponga piso a tres cuartos y me advirtió que no tiene dinero. Justo ayer sábado me ofreció pagar 4 mil pesos por los tres cuartos. Regularmente se cobra más, pero esto es una emergencia y ese dinero me servirá para tres semanas, cuidándolo”.

En otra parte de la ciudad, Alberto siempre ha tenido trabajo. En Xalapa participó en la construcción de dos edificios y trabaja en una residencia en Coapexpan. Pero esta vez, ni el ingeniero, ni el propietario de la casa le ofrecieron algo extra: “Siempre nos ofrecen comida y unas cervezas para pasar nuestro día. Ahora no. Gracias a Dios hay trabajo y vamos lentos, porque éramos 18 trabajadores y ahora sólo somos cinco, pero por lo menos tengo chamba”.

Los sábados, cuando cobra, Alberto se va con sus amigos a tomar cerveza en algún lugar que encuentran, pero esta vez no: “No hay lugares abiertos, es más, ni cerveza hay y eso nos ha pesado un poco”, dijo.

El detalle es que a pesar de la “Cruz de mayo”, no hubo celebración, quizá para otra ocasión, pues en este momento lo principal, coincidieron los entrevistados, es sobrevivir.

La fiesta, para después.

Miguel Ángel Gómez Ruiz