Contrapunto

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Y la justicia ¿Para cuándo?

Nadie sabe hasta el momento cuándo se reanudarán labores en el Tribunal Superior de Justicia de Veracruz (TSJV). Recordemos que se suspendieron labores por causa de la contingencia de coronavirus el pasado 18 de marzo y hasta el 17 de abril.

Posteriormente, como los casos de Covid-19 iban en aumento, se amplió la suspensión de labores hasta el 5 de mayo y de nueva cuenta, al ver que los casos no bajaban y los riesgos aumentaban, se determinó una segunda ampliación hasta el próximo 29 de mayo. No se cuentan los días 30 y 31 porque son días inhábiles, es decir, sábado y domingo.

De manera que sería el lunes 1 de junio cuando los trabajadores de salas familiares, civiles, penales, de visitaduría judicial, responsabilidad juvenil, así como trabajadores de conciliación y arbitraje y áreas adscritas, volverían a las labores cotidianas y se espera que trabajen a marchas forzadas, porque algo es seguro, la justicia en Veracruz ha sido demorada por un lado, ante el incremento en los casos de Covid-19 y porque de plano, no hay coordinación desde la presidencia hacia todas las áreas con que cuenta este poder.

Sin embargo, habrá que ver cuál será la indicación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ante los riesgos causados por el Covid-19, algunos suponen que vendrá otra suspensión y como en Veracruz se considera que está entre fase 2 y 3 debido a que aquí no se ha llegado al pico de casos, podría haber una nueva suspensión de labores no sólo en el TSJV, sino en otros poderes y hasta en negocios de la iniciativa privada.

Realmente esperamos que no, pues creo que desde la presidencia del Tribunal deben hacer conciencia que no se puede demorar más la aplicación de la justicia y que bien, se podrían tomar medidas extremas para que el personal vuelva a trabajar bajo condiciones específicas de sanitización todas las oficinas y por ende, la utilización de cubrebocas, guantes y todo lo que se requiera.

La justica no sólo es una actividad esencial, sino un derecho humano y eso todavía no le entra en la cabeza a Sofía Martínez Huerta, electa de forma extraña desde hace unos meses y que en lugar de propiciar mejores condiciones de aplicación de justicia en Veracruz, se ha aplicado en colocar a familiares y amigos en áreas importantes en las que no deberían caber los improvisados.

Es verdad, los veracruzanos jamás podrán olvidar que Martínez Huerta fue electa presidenta del TSJV el 2 de diciembre de 2019. Su escasa preparación y nula experiencia (apenas si fue secretaria de un juzgado) quedó en evidencia no sólo a nivel local, sino nacional e internacional, pues además había sido nombrada magistrada un mes antes de esa elección.

A escasos metros, ese 2 de diciembre, la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, veía con sorpresa como una persona sin la preparación suficiente puede ser ascendida por “dedazo” y realmente tuvo razón al comentar que por causas políticas “cualquier tarugo puede ser presidente del TSJV”.

Allí en la mesa, quedó la currícula, la trayectoria de una magistrada que fue juez en 16 lugares distintos, que cuenta con doctorados y maestrías, que ha escrito libros, que fue electa magistrada supernumeraria y que supera 1000 a 1 en capacidad a Martínez Huerta.

Vaya, Castañeda Palmeros recibió el premio al mérito judicial hace algunos años, superando a magistrados de todo el país. Fue la alumna más alta de su generación, y también estudió en universidades extranjeras. Nunca ha parado de estudiar.

Al igual que ahora en que se habla que se pagaron millones de pesos a diputados locales de oposición para avalar una reforma constitucional, se rumora que así ocurrió el 2 de diciembre. Dos magistradas habrían accedido a las indicaciones tanto del gobernador Cuitláhuac García Jiménez y del súper delegado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara para elegir a Sofía Martínez. Por cierto, ella es prima del súper delegado, lo que enrarece más el tema de esa imposición en el TSJV.

A partir de allí, desde que Martínez Huerta fue electa presidenta, todo ha sido un desmadre al interior de ese poder. Así nomás.

¿Diputados de segunda?

Hace apenas dos días, los diputados locales determinaron reformar la Constitución Política de Veracruz para que se recorten a la mitad las prerrogativas de los partidos políticos en Veracruz.

Los traidores fueron cuatro diputados. En realidad tres, pues la labor de la legisladora Andrea Yunes ha sido tan simple que siempre se ha manejado a su antojo, sin importarle la gente a la que representa.

Fueron Rodrigo García Escalante (PAN), Antonio García (PRI) y Alexis Sánchez García (MC) los que ignoraron la instrucción de sus líderes partidistas y votaron a su conveniencia para que se redujeran, como ya lo dije, las prerrogativas a partidos.

Olvidaron que ese recurso sirve para pagar rentas de oficinas, los servicios básicos en todos los comités municipales y sobre todo, los salarios de secretarias, auxiliares, proyectistas, ingenieros, en fin, todo un equipo de trabajo.

Se habla entre los diputados que hubo un sablazo de por lo menos 5 millones de pesos. Ahora, con tal acción esperamos que los recursos ahorrados (habrá que ver cómo) se apliquen a favor de los veracruzanos.

Pero ha quedado en evidencia la fracción de Morena, pues practican lo que tanto criticaron del resto. Hacen lo que quieren y en lugar de hacer leyes a favor de los veracruzanos, prefieren aplicar la venganza en contra de aquellos que les opacaron por años.

Violencia de género contra Yazmín Irigoyen

La sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el presidente municipal de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza, sí ejerció violencia de género en contra de la síndica Yazmín Irigoyen.

La decisión de los magistrados es inapelable y tanto la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGE), el OPLE y el Congreso local acaten tal decisión y se actúe en consecuencia, para que el edil sea desaforado y hasta enfrente la justicia.

El munícipe no debe preocuparse, seguramente los diputados locales no lo desaforarán por ser del partido Morena, pero ha quedado la evidencia de que es un misógino y que no le simpatiza trabajar con mujeres y menos cuando ésta es la segunda autoridad más importante dentro del ayuntamiento. Porque algo es cierto, quien está a cargo de la sindicatura en un municipio es el representante legal del ayuntamiento y la segunda persona con más poder al interior del mismo.

Aquí se ha informado de los desmanes que ha cometido el alcalde en contra de Yazmín Irigoyen, al no permitirle entrar a distintas reuniones. A cerrarle el paso, opacarla, tratar de esconderla y sobre todo, quitarle autoridad. Pues ahora, todas esas humillaciones fueron consideradas violencia de género y tiene razón Yazmín, esto sentará un precedente.

Desde luego, no hace falta decir que Víctor Manuel Carranza es misógino, ha sido incapaz de sacar adelante al municipio. No pudo y no lo hará y lo lamentable es que eso va en detrimento de su partido.

De sus gobernados ya no podemos decir más, ya han sido muy lastimados por este individuo.