Costos reales del robo de combustibles a Pemex

El robo de petróleo a la petrolera estatal mexicana Pemex sigue aumentando año tras año, lo que sugiere que los bajísimos precios del petróleo han hecho poco para disuadir a los ladrones. Pero el problema es más grave aun por el costo ambiental que estos robos ocasionan.

Pérdidas millonarias

El robo de combustible ha demostrado ser un reto constante para los funcionarios de gobierno mexicanos, que deben lidiar congrupos delictivos como los Zetas, además de con sus propios problemas de corrupción interna.

A medida que los precios mundiales del petróleo han caído la incidencia de robo de petróleo en México ha seguido aumentando. Los funcionarios de Pemex informaron de la mayor pérdida trimestral en la historia de la compañía se dio en octubre de 2015 por lo que planean recortar el  presupuesto de 2016 en 5,5 millones de dólares.

Dadas las luchas anteriores orientadas a la reducción de la incidencia del robo de petróleo, los futuros recortespresupuestarios plantean serias dudas sobre la capacidad de Pemex para financiar adecuadamente las estrategias de protección, haciendo así sus ductos cada vez más vulnerables a la delincuencia organizada.

Pemex también ha tomado otras medidas contra el robo de petróleo, anunciando que por las tuberías que suelen ser pasto de los ladrones solo circulará combustible sin refinar y que el refinado definitivo se produciría en las instalaciones de almacenamiento.

Se supone que estos planes se orientan a frustrar a los ladrones, que se verían obligados a refinar por sí mismos el combustible robado, con el fin de tener un producto vendible. Si bien es una solución novedosa, los resultados de este plan aún no se han visto y la empresa parece no querer abordar el tema de la corrupción interna que padece.

Aproximadamente 11 trabajadores de Pemex son detenidos anualmente por ayudar a facilitar el robo de petróleo, pero la empresa no hace nada por depurar sus filas, a pesar del evidente papel que muchos de sus empleados juegan a la hora de permitir el hurto, para su posterior procesamiento y reventa.

Corrupción y más

El gobierno de México por su parte ha tomado medidas para endurecer las penas contra las personas condenadas por robo de combustibles, pero es poco probable que estas afecten de manera pragmática a la prevalencia de esta práctica, ni a su popularidad a nivel del crimen organizado.

En muchos sentidos, la incapacidad del sistema político para hacer frente a las vulnerabilidades en Pemex refleja sus fracasos en materia de seguridad en general. Los políticos de todo el país han prometido tratar con dureza a la delincuencia, con amenazas incluso de “resucitar” la pena de muerte y con un aumento en las compras de armas sofisticadas.

Pero el sistema ha sido incapaz de hacer frente a las causas fundamentales que permiten a los grupos criminales seguir operando y que se basan en la corrupción generalizada que campa a sus anchas y que da lugar a que parte de la policía y de los funcionarios de Pemex acaben por facilitar en lugar de prevenir, las actividades ilícitas.

Los costos medioambientales

Más allá de los millones de dólares que la empresa pierde por causa de dichos robos, el medio ambiente de México y la salud de sus pobladores, son los que están pagando las consecuencias de todo este negocio ilícito.

Los derrames en los ríos y su posterior contaminación son moneda corriente en muchos puntos del territorio mexicano y quienes deben afrontar el problema son las poblaciones que de pronto se ven sin agua potable por las filtraciones de combustible en sus fuentes.

En el correr del año 2013, cientos de litros de crudo se derramaron en varios ríos de México a raíz de una serie de tomasclandestinas, que se usaron para robar combustible directamente de los ductos de Pemex.

En agosto de 2014 el río San Juan que baña gran parte de los campos agrícolas de la Región de Nuevo León, en el Norte de México fue gravemente contaminado como resultado de las pérdidas ocasionadas por una tubería ilegal en colocada en el oleoducto Madero-Cadereyta.

A mediados de abril de 2015 en Villahermosa se tuvieron que clausurar cuatro plantas potabilizadoras tuvieron que ser cerradas en la capital de Tabasco, tras un derrame de hidrocarburo que se produjo en el río Teapa, que pertenece al municipio vecino de Jalapa y que fue provocado por un intento de robo al oleoducto Agave-Entronque.

Una reflexión final

Cada vez que esto sucede, por más que se intenten limpiar los ríos y se les provea a los pobladores de botellas de agua, la contaminación prevalece y es acumulativa. Y lo más preocupante es que en realidad este tipo de fugas, se producen cada día a pequeña escala, por lo que el impacto medioambiental real de dichos robos es imposible de calcular y mucho menos de controlar.