EL PAN ¿Hacia dónde va?

  • Pareciera que el otrora poderoso partido, sólo sobreviviría aliándose con otras fuerzas políticas.

Nota de opinión

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Xalapa, Ver.

La renovación de la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN) está en marcha y como ya se ha hecho una costumbre, son dos grupos los que se disputan la dirigencia y el poder.

No han sido buenos tiempos para el PAN, pese a que es la segunda fuerza a nivel nacional, las disputas internas han mermado su poder y, por ende, mucha gente que estaba de su lado ya no les apoya.

Y no es que haya sido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ni mucho menos Morena lo que provocó la disminución de popularidad del PAN, que ya gobernó dos sexenios consecutivos al país. Más bien han sido las confrontaciones internas y el hecho de que los dirigentes nacionales –y algunos estatales- favorecen en su mayoría a sus simpatizantes con los mejores espacios y candidaturas.

En el caso de Veracruz, una división interna contribuyó a que el partido tuviera malos resultados en la elección del pasado mes de junio.

Pocos triunfos y un reparto inequitativo en las candidaturas en las que fueron en alianza. Nulo apoyo a los candidatos de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y que se extendió a Alvarado y Medellín.

Desde que se efectuó la elección de los candidatos a la alcaldía de Veracruz, por ejemplo, hubo actos de corrupción de ambas partes. Por un lado, la familia Yunes se movilizó para ganar más adeptos con reparto de dinero y en tanto, la familia Rementería, apoyada por el partido estatal, metió al padrón a decenas de personas a las que, al final, no les permitieron votar.

Por ende, el ganador de la contienda fue Miguel Ángel Yunes Márquez, al que posteriormente le sería quitada la candidatura. Su esposa, Paty Lobeira fue designada candidata por los panistas porteños.

Ahora, para la dirigencia estatal, la familia Yunes y aliados, intentan colocar como candidato a la dirigencia estatal al exalcalde de Tierra Blanca, Tito Delfín Cano, para tratar de vencer a Joaquín Rosendo Guzmán Avilés.

Por un lado, la dirigencia estatal ha trabajado lento, sin objetivos precisos para iniciar desde ahora las acciones necesarias para fortalecer al partido y para convocar a otras fuerzas políticas para llevar candidaturas de excelencia al proceso electoral de 2024.

Y, de hecho, no podría irles mejor, pues por recomendación del presidente Lopez Obrador, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, que en algún momento era presidenciable y ahora sería la candidata al gobierno del estado. Habría que sumar la mala actuación de Cuitláhuac García Jiménez, cuya gestión ha sido eclipsada por sus más cercanos, que parecen más leales a Nahle que a él.

Con Nahle como candidata, la oportunidad de ganar se acrecienta, razón por la que la dirigencia estatal ya debiera tener una estrategia precisa para analizar perfiles y buscar las alianzas no solo con el PRI y el PRD, sino con Movimiento Ciudadano, que de la noche a la mañana se convirtió en la tercera fuerza del país.

Por ello, aunque no sería una lista larga, hay nombres que serían incluidos en ella para el gobierno estatal, comenzando por Fernando Yunes Márquez, actual alcalde del municipio más importante del estado; José Yunes Zorrilla, diputado federal; Juan Manuel Diez Francos, próximo presidente municipal de Orizaba y por supuesto, Dante Delgado Rannauro, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano.

Antes de eso, se tiene que arreglar la tienda, no sólo del aparador, sino adentro, uniendo talentos y dejando a un lado los intereses personales. Si el PAN quiere volver a tener éxito debe dejar de lado a los recomendados y más aún a aquellos que quieren ocupar todos los cargos. Es decir, se convierten en alcaldes, luego son diputados, luego diputados federales, vuelven a las alcaldías y ya de plano, si no hay otra cosa, buscan la dirigencia. Eso debe terminar.