Etileno XXI, obra faraónica en medio de la selva

Etileno XXI  ha comenzado la producción que permitirá terminar, a la larga, con el 70 % de la importación de plástico al país. Una obra que duró cinco años y en la que el 8 % de su fuerza laboral tuvo rostro de mujer.

Un hito para una nación que en promedio emplea solo el 3.5 por ciento de féminas en el sector de la construcción. En un universo total de 28,000 trabajadores de 29 países, la empresa pudo revertir el machismo imperante con capacitaciones, cooperativas y un sistema para denunciar el acoso laboral.

OBRA FARAÓNICA EN MEDIO DE LA SELVA

La planta, a la que tuvo acceso Efe, parece a lo lejos la línea de rascacielos de una ciudad, dominada por una torre de 120 metros y otra de 102 que sobresalen en el paisaje selvático del municipio de Nanchital.

Ocupa unas 200,000 hectáreas de terreno a orillas del río Coatzacoalcos y comienza ahora a producir etileno, materia prima que se transforma en “pellets”, unas bolas blanquecinas de unos tres centímetros de diámetro que son el producto final de un largo proceso.

El volumen total de “pellets” a pleno rendimiento será de un millón de toneladas de polietileno de alta y baja densidad (plástico), que al año terminará con el 70 % de la importación de este material a México.

“Salimos de la fase de construcción y comenzamos el proceso de operación. Nuestra preocupación sigue siendo la seguridad, que la gente tome consciencia y reconozca los riesgos. La planta está llena de gases y los sistemas están operativos”, afirmó a Efe Eduardo Lima de Rozendo, director general de Etileno XXI, la constructora.

Este año se cierran cinco años de construcción del complejo, en el que se emplearon 411,000 toneladas de concreto, con los que se podrían construir 3,4 estadios de fútbol como el Maracaná de Brasil, 3,800 kilómetros de cable que podrían cubrir la distancia entre Panamá y Houston, y una estructura de acero de 31,800 toneladas, con las que se podrían levantar cuatro Torres Eiffel.

“Durante cinco años estuvimos trabajando para materializar una idea grandiosa en tamaño e impacto. Ya estamos produciendo etileno, la materia prima de este proceso”, dice Roberto Velasco, director industrial de la empresa Braskem Idesa, la operadora.

Imágen aerea del complejo Etileno XXI el mayor complejo petroquímico para la producción de polietileno en Coatzacoalcos, estado mexicano de Veracruz. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

Ya funcionan unos compresores inmensos cuyo consumo eléctrico equivale al de una de pequeña ciudad, y cuatro de sus seis hornos, los más grandes construidos en su tipo.

Su centro de control es una sala con tres islas y decenas de pantallas conectadas a unas 30 cámaras. Desde ahí se observa el funcionamiento de seis hornos con 536 quemadores; un reactor biológico; el “cracken” o el lugar donde el etano se convierte en etileno con la ayuda del vapor, y miles de kilómetros de tuberías que transportan agua, gas o vapor.

GENERADORA DE EMPLEO Y RIQUEZA

El complejo genera energía eléctrica para autoabastecerse, equivalente al consumo de toda la vecina ciudad de Coatzacoalcos.

Mil canales de radio garantizan la comunicación de todas las áreas, cuyos datos encriptados pasan por una torre de comunicación propia.

Vista de unas torres del complejo Etileno XXI el mayor complejo petroquímico de América Latina. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

El agua que se emplea, unos 83,000 metros cúbicos por hora, se bombea desde la presa La Cangrejera y tanques de tratamiento devuelven al río agua 100 % limpia.

En su punto más álgido de construcción la planta empleó a 17,000 personas, su mano de obra total sumó 28,000 de 29 nacionalidades y llegó a transportar diariamente a sus empleados en 420 camiones.

El complejo tendrá una capacidad de procesamiento de 66,000 barriles de etano por día, que se los compran a la estatal Pemex y que antes se desperdiciaban.

Con el etano que recibe por una tubería de 200 kilómetros desde Villahermosa, en el vecino estado de Tabasco, se producirán 750,000 toneladas de polietileno de alta densidad, para protectores de celulares o tabletas, prótesis médicas o casi cualquier objeto de ese material, y 300,000 toneladas de polietileno de baja densidad, para hacer bolsas.

Imágen aerea del complejo Etileno XXI. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

Las arcas del Estado mexicano recibirán unos 1,500 millones de dólares anuales por el proyecto, que producirá por lo menos durante los próximos 25 años y cuyos productos serán distribuidos mediante cuatro líneas ferroviarias y miles de camiones de carga.

Etileno XXI estuvo liderado por Odebrecht Ingeniería & Construcción Internacional-Ingeniería Industrial, que tuvo a su cargo lo que se conoce como IPC (Ingeniería, Procura y Construcción).

Ahora está siendo operado por Braskem Idesa, empresa mexicana formada por la brasileña Braskem (brazo petroquímico del Grupo Odebrecht y la productora más grande de resinas termoplásticas de América) y Grupo Idesa, importante grupo del sector petroquímico en México. La fase de operación generará unos 3,000 empleos directos e indirectos.

Vista de terminado de polietileno, fabricado en complejo Etileno XXI el mayor complejo petroquímico para la producción de polietileno en Coatzacoalcos, estado de Veracruz. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

CONSTRUIR CON EQUIDAD DE GÉNERO

Además de la magnitud de la iniciativa, otro de sus atractivos es que en cinco años, se logró que el 8 % de la fuerza laboral de Etileno XXI tuviera rostro de mujer. En un universo total de 28,000 trabajadores de 29 países pudo revertir el machismo imperante con capacitaciones, cooperativas y un sistema para denunciar el acoso laboral.

“Mediante un programa de motivación con los líderes de construcción y un programa de reclutamiento logramos una participación récord de mano de obra femenina”, afirmó a Efe Caetano Rocha, que lidera el proyecto de equidad de género enmarcado en la construcción del complejo.

En México solo un 3.5 % de las personas que se emplean en el sector de la construcción son mujeres, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). “Pusimos metas concretas de porcentajes de mujeres entre nuestras filas. Hubo que capacitar a las mujeres para que se incorporaran a la obra de forma segura”, describe Rocha.

Vista de unos contenedores dentro del complejo Etileno XXI el mayor complejo petroquímico para la producción de polietileno en Coatzacoalcos, estado mexicano de Veracruz. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

El modelo incluyó un sistema de 28 buzones, instalados en el lugar de trabajo y en las comunidades circundantes para dar respuesta en un plazo de 20 días hábiles a cualquier agravio o queja.

Así se lograron solucionar controversias que incluyeron algunos casos de acoso laboral o sexual contra mujeres, donde se separó de su cargo a los hombres que incurrieron en conductas impropias o vejatorias.

Además, se buscaron profesionales en las universidades, donde a las estudiantes de ingeniería se les ofreció un horizonte profesional.

Yarizbeth Hernández Guarneros estudió ingeniería mecatrónica, una disciplina que une la ingeniería mecánica, la electrónica, la informática y la de control.

Vista del interior de las instalaciones de la petroquímica mexicana. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

“Tomé un curso de cinco meses y firmé contrato. Estoy contenta porque hay mucha dificultad para encontrar trabajo”, relata.

Su trabajo como operadora de campo consiste en verificar niveles, regular válvulas o poner bombas en funcionamiento. Asegura sentirse apoyada por sus compañeros varones y satisfecha al desempeñar su actividad.

“Este trabajo se consideraba para hombres por algunas supuestas limitaciones físicas. Aquí no hay diferencia si eres mujer y siempre ha habido respeto”, comenta.

Interior de la zona de control de la petroquímica. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

UN MODELO INTERNACIONAL

Pero Yarizbeth no es un caso aislado. En su planta hay otras seis mujeres que desempeñan el mismo puesto. “En total somos 36 de un total de 76 trabajadores”, comenta.

Durante la fase de construcción de esta megaobra hubo 7 cabos mujeres, 18 coordinadoras, 20 ingenieras, 34 supervisoras, 78 operarias de primera y 37 féminas en labores de vigilancia, puestos tradicionalmente ocupados por hombres.

Muchas mujeres más fueron empleadas en el área administrativa y de servicios. Adicionalmente, se crearon talleres productivos en las comunidades circundantes de Nanchital, Lázaro Cárdenas, Pollo de Oro, Nahualapa, Democracia y Libertad, Coquitos, 5 de Mayo y El Chapo, a los que asistieron 94 % de mujeres y 6 % de hombres, de un total de 416 personas.

Un operario pasa por delante de uno de los tanques de la petroquímica mexicana. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

“Me enseñaron cómo ser empresaria, a romper paradigmas, cómo buscar clientes”, dice Azucena Torres, participante de los talleres.

Actualmente existen en la zona cinco cooperativas, que se formaron gracias a los talleres. Confeccionan uniformes, producen jabones y tilapias (tipo de pescado), o crían pollos para su venta. Con esas actividades muchas jefas de hogar han logrado ingresos y una independencia económica.

Luz Elvira Barragán señala que su vida ha cambiado mucho al participar en la cooperativa de la localidad de Pollo de Oro. “Somos mujeres que antes estábamos solo en nuestros hogares y ahora trabajamos para ayudar a nuestros esposos, hijos y nietos”, señala Barragán.

Mariana Hernández responsable de seguridad empresarial y relaciones laborales de Etileno XXI. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

El proyecto ha sido destacado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que participa en él con un préstamo de 600 millones de dólares y considera esta iniciativa un caso de estudio.

En un comunicado de la entidad bancaria con sede en Washington, Hans Schulz, gerente general del Departamento de Financiamiento Estructurado y Corporativo, señaló que “la participación del BID contribuyó a la elaboración de programas que garantizan el equilibrio de género y la creación de empleo local en el proyecto”.

Imágen aérea del complejo Etileno XXI el mayor complejo petroquímico para la producción de polietileno en Coatzacoalcos, estado de Veracruz. Foto EFE/Sáshenka Gutiérrez

DESTACADOS:

+++ En su construcción se emplearon 411,000 toneladas de concreto, con los que se podrían construir 3.4 estadios de fútbol como el Maracaná; 3,800 kilómetros de cable que podrían cubrir la distancia entre Panamá y Houston, y una estructura de acero de 31,800 toneladas, con las que se podrían levantar cuatro Torres Eiffel.

+++ Las arcas del Estado mexicano recibirán unos 1,500 millones de dólares anuales por el proyecto, que producirá por lo menos durante los próximos 25 años y cuyos productos serán distribuidos mediante cuatro líneas ferroviarias y miles de camiones de carga.

+++  “Mediante un programa de motivación con los líderes de construcción y un programa de reclutamiento logramos una participación récord de mano de obra femenina”, afirmó a Efe Caetano Rocha, que lidera el proyecto de equidad de género enmarcado en la construcción del complejo.

Por Beatriz Fenner/EFE-Reportajes