Fuerzas federales y estatales abandonan a habitantes de Acultzingo

Un grupo de pobladores se congregó en la Plaza Lerdo, donde integrantes de Gobernación los replegaron rápidamente hacia el interior de Palacio de Gobierno para evitar mayor contacto con la prensa.

Uno de los entrevistados que evitó dar su nombre, explicó que las guardias comunitarias fueron desintegradas por las mismas autoridades y actualmente nadie los protege porque se fueron las fuerzas federales y estatales.

“Ahorita poco a poco se está desintegrando este grupo que protegía a las comunidades del municipio que abarcamos 25 mil habitantes, los están dejando prácticamente sin seguridad. La inconformidad de todo el municipio es esa, que están desintegrando la seguridad”.

El único habitante que concedió la entrevista, apuntó que requieren nuevamente la presencia del Ejército Mexicano, Secretaría de Marina-Armada de México (Sedema) y de la Policía Ministerial.

“Desafortunadamente en estos momentos se vive esa impresión de que va a pasar, se están retirando poco a poco y empiezan los movimientos de carros sospechosos, que hasta el momento para nosotros es preocupante porque por aquí se retiran y empieza a haber movimientos raros que nos hace volver a hacer presión al gobierno”.

Las guardias comunitarias de Acultzingo se conformaron a principios del mes de septiembre del 2015, a la par del municipio de Soledad Atzompa.

Todos los habitantes de la sierra se organizaron de tal forma que cada vehículo que no reconocían o sus tripulantes eran ajenos a la zona, era detenido a punto de machetes o armas.

Por seguridad, los involucrados en las guardias portaban pasamontañas, chamarras con gorro, gorras negras, palos, machetes y escasamente armas de fuego.

Entre los casos destacados de protección entre las guardias comunitarias, resalta la detención de unos jóvenes que despojaron de una bicicleta a una niña, que, un kilómetro después fue recuperado lo robado y transferido el ladrón a una celda de la autoridad estatal.

Las guardias comunitarias no cobraban un peso a las autoridades, se manejaban entre todos los habitantes del pueblo y se coordinaban horarios para descansar, seguir con sus labores diarias y proteger a sus paisanos.