Graffiti, ¿arte puro o sólo vandalismo?

grafitis24102016

COATZACOALCOS, VER.-Uno de los elementos que comprende la escena del Hip-Hop y que se encuentra catalogado como una de las grandes interrogantes del arte urbano

Uno de los elementos que comprende la escena del Hip-Hop y que se encuentra catalogado como una de las grandes interrogantes del arte urbano debido a su satanización y el supuesto mal aspecto que da al paisaje cotidiano es el graffiti, fenómeno cultural que en ocasiones no deja de ser simples pintas, ahora tipificadas como delito dentro del Código Penal, bajo el nombre de contaminación visual, acto que lejos de la verdad jurídica revela que en la entidad las oportunidades para que los jóvenes se expresen son casi nulas.

Las pintas no son una cuestión reciente, sus orígenes se concentran en la palabra graffiti, cuya procedencia es italiana, que significa pintura o pintada; generalmente realizada sobre mobiliario urbano, mientras que para la Real Academia de la Lengua el graffiti de forma popular no es más que el resultado de pintar textos sobre los muros y las paredes de forma libre, creativa e ilimitada, con fines de expresión y divulgación, donde su esencia es cambiar y evolucionar buscando ser un atractivo visual y con un alto impacto, siendo así un movimiento urbano revolucionario y rebelde, que en la actualidad es ejecutado por más de 400 jóvenes y no tan jóvenes en Coatzacoalcos.

DE LA LATA A LA PARED

Cuando se habla de graffiti el cerebro humano relaciona la palabra con un delito y es que en la actualidad realizar pintas en las calles que no estén autorizadas por los propietarios o el gobierno resulta ser un acto penado, pues para la sociedad es una forma de burlarse de las autoridades mediante la llamada cultura del hip-hop, misma que debe su nombre a la onomatopeya de los ritmos usados en lo que fue esta nueva manera de hacer música y arte en general.

El hip-hop es una forma de expresión progresiva de la llamada generación X, la cual tuvo gran influencia de las comunidades hispanas y afroamericanas, sobre todo de la comunidad jamaiquina, puertorriqueña y de los cholos, que habitaban en las llamadas Inner Cities, es decir, una especie de ciudades perdidas ubicadas dentro de los Estados Unidos.

Dentro de esta tribu urbana se localizan los Writer, o sea las que escriben, es decir aquellas que se dedican al tag, que quiere decir placa o etiqueta; el graffiti se extendió por toda la unión americana y como es costumbre, los mexicanos residentes cerca de la frontera adoptaron esta forma de expresión, transformándola y adecuándola a la realidad de nuestro país.

Asimismo, este fenómeno de expresión cultural se extendió por la República Mexicana y adquirió tal auge que en poco tiempo, entidades como Coatzacoalcos, fueron invadidas por el Tag.

RAYAS FORMAS Y COLORES

A pesar de que los tageros y los graffiteros utilizan la lata para realizar sus creaciones, existe una gran diferencia entre ambos.

Los tageros son aquellos individuos que solo pintan palabras, letras o mensajes. No realizan murales, simplemente se dedican a rayar las paredes.

Son personas que, al parecer, sienten la necesidad de representarse a sí mismos marcando su territorio con un seudónimo. No manejan ningún tipo de regla ortográfica, incluso llegan a inventar sus propios códigos y tipos de letra.

En cambio, el graffiti -para la cultura hip-hop- es el mural hecho con pintura en aerosol, en el cual se representan las frustraciones y la inconformidad por la injusticia en todos sus planos.

Por lo general utiliza colores vivos, como el rojo, el amarillo y el azul; los graffiteros solo usan el tag para firmar sus propuestas gráficas. Ellos mismos consideran vándalos a los tageros, pues en su opinión “solo se dedican a destruir y no a crear”.

¡PSSS, PSSS!

Existen jóvenes que aparte de haber encontrado en el graffiti una forma de expresión, lo han utilizado como una fuente de ingresos. Tal es el caso de Lizandro Aguilar Martínez, mejor conocido como Clown entre sus amigos y admiradores; graffitero y muralista, perteneciente a la crew “aereoflow” y originario de Coatzacoalcos.

A temprana edad conoció la pintura ilegal, realizó esta práctica alrededor de seis años, que fue evolucionando al darse cuenta que al idealizar sus imágenes y centrar su talento de manera formal podría ganar dinero y dejar de pertenecer a las estadísticas de jóvenes vándalos.

Con exposiciones en Orizaba, Cancún, Ciudad de México, Veracruz, Puebla y Chiapas, habla de lo local; sus obras han sido plasmadas en Minatitlán, Agua Dulce, Nanchital y Naranjito, por mencionar solo algunos, Clown da muestra de que todo sueño se puede hacer realidad, pese a los tropiezos que en el camino uno se pueda encontrar.

-¿Pintar alguna vez te ha traído problemas?

-Desde el momento que se dice ilegal la gente te tacha como vándalo o delincuente; fui perseguido en más de una ocasión por la policía, sin embargo, hay que señalar que en las administraciones pasadas no existía lo que hoy se denomina pena por contaminación visual, por lo que si caías en la cárcel pagabas una multa mínima de alrededor de 550 pesos y estabas libre; hoy este delito es castigado en promedio con cinco años de cárcel.

-¿Cómo pasaste de ser graffitero a muralista?

-Uno como persona se comienza a poner retos, empieza a visualizar el trabajo de otros jóvenes y se motiva uno a hacer las cosas de manera más fresca, pero este salto para nosotros los artistas a veces resulta frustrante, porque luego hacemos uno obra y gente que no tiene respeto por el arte la raya con las famosas tags.

Con preguntas que le permitieron transmitir su esencia, Clown refirió que en su haber tiene 25 obras y réplicas de obras modificadas a su estilo en la entidad, refirió que en la actualidad su mayor logro fue pintar para una conocida marca de tenis, en donde a través de un concurso le hicieron llegar una tabla de patineta para que la pintara y quedó entre las cinco mejores.

Explicó que sus creaciones lejos de ser solo arte urbano se han convertido en una fuente económica al plasmar sus diseños en carros, playeras, gorras, cuadros, tenis y patinetas; utiliza técnicas como la mixta, aerografía, el pincel y el óleo, pudiendo plasmar desde dibujos de formas elaboradas, hasta caricaturas.

Sin embargo, no todo en la vida de este joven talento porteño fue fácil.

-¿Fue difícil para ti dedicarte a hacer este tipo de arte?

-Sí, sí lo fue porque desde el inicio no conté con el apoyo de mis padres, mis vecinos me veían pasar y decían que ahí iba el vándalo; dejé la escuela a los 11 años y eso me complicó más la vida, debido a que el enojo de mis padres fue más y pues la verdad es que ahora me arrepiento, porque pude haber combinado ambas cosas, ya que actualmente la falta de estudios me ha cerrado algunas puertas.

-¿Qué le recomiendas a los jóvenes?

-Si yo pudiera crearía un espacio en donde los jóvenes interesados pudieran aprender y pulir sus técnicas, no que en muchas ocasiones el talento está desperdiciado y no deja de ser callejero debido a la falta de un guía, creo que aquí en la entidad existe más de un joven que tiene el talento suficiente para sobresalir, y lo mejor de todo es que al enfocar su talento pueden hacer de esto un estilo de vida.

Pese al encontrarse en la cúspide de su desarrollo profesional, este joven que ha recibido diversos reconocimientos por su labor, manifestó que el ser humilde y honesto es lo más grande del ser humano, por lo que sin perder la oportunidad agradeció a su madre y su compañera sentimental creer en él pese a todo, dejando en claro que el arte es para apreciarse y no para mancharse.

UNIDAD ANTIGRAFFITI

Muchos lo consideran como un fenómeno social en el que se debe intervenir integralmente, ofreciendo soluciones a las partes involucradas: los jóvenes y los afectados.

Por esta razón la estrategia del Gobierno Municipal, según lo reveló el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, se plantea sobre tres ejes fundamentales: la recuperación de espacios, el diálogo y atención a jóvenes graffiteros, así como la aplicación y respeto a la legalidad.

El diálogo con graffiteros se desarrolla dentro de un proceso que implica conjugar la actividad callejera del graffiti, el rescate de espacios públicos impactados por ellos mismos y la búsqueda de espacios de exposición formal en museos, galerías, casas de cultura, cines y plazas comerciales.

Los objetivos son rescatar aquellos espacios e inmuebles que se encuentran en abandono, dañados, sin mantenimiento y que son blancos vulnerables para el graffiti ilegal, como bardas de fábricas, deportivos, pasos a desnivel, unidades habitacionales, por mencionar solo algunos.