Impresiona trayectoria de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros



Miguel Ángel Gómez Ruiz

Xalapa, Ver.

La conocí alrededor del año 2000. Yo tenía apenas unos meses de haber llegado a Xalapa, luego de andar en otras entidades.

Mediante una orden de trabajo acudí al Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV). Allí vi por primera vez a Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros. Amable y voz un trato terso, muy particular.

Durante la entrevista hablamos de varios temas. Publiqué la entrevista y no volví a saludarla sino meses después. Siempre fue atenta y dispuesta a hablar sobre cualquier tema.

En ese lapso siempre se mantuvo firme en su cargo. Había sido ratificada hacía algunos años como magistrada numeraria por decreto, con carácter de inamovible.

Pasaron algunos años y la amistad fue creciendo. En alguna ocasión, acudí al TSJEV y me enteré que había sido acreedora al Premio al Mérito Judicial. Me sentí muy orgulloso, porque la magistrada se había impuesto a magistrados de todo el país, para recibir esa condecoración de parte de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A pesar que han pasado los años no olvido las palabras que dijo en su discurso: “El juez contemporáneo no puede ser ya un funcionario burocrático sujeto de pies y manos al temor reverencial del monarca como en el siglo 17. El juzgador sólo debe estar sujeto a la ley y a su interpretación jurídica y su actuación debe regirse por la eficiencia, la eficacia y la ética judicial. Es necesario que los ciudadanos recobren la credibilidad y la confianza en la impartición de justicia y esto se logrará a través del fortalecimiento del poder judicial mediante la independencia y autonomía de la institución y la consolidación de la rectitud, integridad, experiencia profesional y ética judicial de sus integrantes”.

“Concluiré mi participación recordando las cuatro características que corresponden al juez según el ilustre filósofo grieto Sócrates. Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente. Muchas gracias”.

Han pasado los años y aún recuerdo con emoción ese momento. Como también recuerdo haber vivido y presenciado varios de los reconocimientos que le fueron otorgados. Las presentaciones de su libro y cuando obtuvo un doctorado en la Universidad de Xalapa.

Cada vez que cruzo una palabra con Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros aprendo algo. Me inspira el hecho de que es una mujer que a pesar de que sabe mucho, continúa preparándose. Que no ve la justicia como algo simple, sino que le apasiona hablar del tema, porque la justicia debe aplicarse en todos los ámbitos, sin duda.

Algo que me impresionó alguna vez, cuando la escuché hablar sobre cada vez que recibía una encomienda para trasladarse de un lugar a otro, para trabajar en algún juzgado en el que se requería su experiencia. Aún con los riesgos que implicaba viajar en las peligrosas y defectuosas carreteras de Veracruz, subía a sus hijos al auto, su equipaje y se trasladaba de inmediato para comenzar a trabajar.

A lo largo de 49 años de labor dentro del Poder Judicial, la magistrada Castañeda Palmeros laboró en 16 juzgados, ocho civiles y ocho penales. También fue visitadora, fue nombrada magistrada supernumeraria y posteriormente, por decreto gubernamental fue nombrada magistrada numeraria inamovible.

Nunca ha dejado de aprender. Le preocupa el tema de la familia y siempre ha pugnado porque los procesos no se alarguen. Es apasionada de su trabajo y jamás en la vida ha abusado de su cargo.

Como alguien que sabe y que se ha preparado toda la vida, ella ha aspirado a la presidencia del Poder Judicial. En algún tiempo, como era natural, el machismo se apoderó del TSJEV. También participó limpiamente y como ella ha dicho, jamás ha pertenecido a algún partido político ni se ha valido de las relaciones para obtener algo.

Considera que la política ha servido para imponer a personas que no tenían la capacidad para dirigir al Poder Judicial y aún tiene planes. Por supuesto que por su mente aún pasada la idea de ocupar el cargo máximo en el TSJEV y entonces, implementar una serie de acciones para el mejoramiento en la impartición de justicia. Además de rendir justicia a jueces, que como ella ha dicho, son quienes más merecimiento tienen para en algún momento, convertirse en magistrados, en lugar de que lleguen, como siempre ha ocurrido, los improvisados.

Alguna vez, durante la presentación de un libro, me quedé hasta el final y pude palpar que la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros goza del cariño de magistrados, trabajadores y amigos. Muchos acudieron a abrazarle para tomarse una foto con ella, además de felicitarla.

El carisma lo tiene, los conocimientos los tiene tan arraigados que dudo que algún otro magistrado tenga su experiencia y sapiencia. Es distinguida y posee el deseo natural de hacer el bien.

Aún falta mucho por hacer y sé que aún hay muchos planes para ella.