La Covid-10, las vacunas y el regreso a clases

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Vivimos en un país en el que se polemizó el tema de las vacunas contra la Covid-19. Es verdad, se sabe muy poco sobre el tema. Lo único real es que el gobierno de México apenas si ha gastado en las vacunas.

Es cierto, no hay dinero. Pocas vacunas se han comprado, algunas se han mendigado a otros países y las que llegan se distribuyen mediante una campaña de miedo. No ha sido de otra forma.

Por ejemplo, pocos saben la duración de las vacunas si es que las aplican en los tiempos señalados. Tenemos el caso de la vacuna de Pfizer, cuya segunda dosis debe aplicarse entre los días 21 y 42. Si se logra, su efectividad rondaría el 90 por ciento si la persona está sana y no tiene enfermedades crónicas. Pero si la persona es diabética, tiene o tuvo otros padecimientos su efectividad ronda entre el 51 y 71 por ciento.

Si no se aplica en el tiempo marcado entonces no sirve.

Vamos más allá, si se cumple con los propósitos señalados, la efectividad de la vacuna sería de siete meses. Allí la polémica generada por los mismos directivos de Pfizer. Se aplica una tercera dosis o bien, al año se aplica como una vacuna más dentro de los esquemas de vacunación de cada país.

Otras vacunas son menos efectivas: Cansino y Lilly de una sola aplicación, o la Sputnik que sigue siendo un misterio o bien, la de Astra-Zeneca que aparentemente ha causado problemas en algunos países.

Todo esto, dicho por especialistas.

La realidad es que el esquema de vacunación sigue siendo un misterio y lo mejor será continuar aplicando todas las medidas de protección: Utilizar cubrebocas, mascarillas, lavarse las manos decenas de veces al día y otras medidas que se han repetido hasta el cansancio y que pocos han utilizado.

Digo todo esto porque el gobierno de México planea que los estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato regresen a clases pronto. Es cierto, los programas por Internet y la televisión fueron un fracaso. Los estudiantes poco o nada han avanzado, pero ello no significa que se les tenga que enviar a la escuela ya.

No me imagino a un padre cuerdo y preocupado por esta crisis de salud que acceda a que sus hijos vayan a la escuela cuando no hay vacunas cien por ciento efectivas y no se garantiza que vayan a estar fuera de peligro así vayan uno o dos días a la semana.

Permitir que nuestros hijos vayan a clases en medio del peligro que genera la Covid-19 es un riesgo muy alto, demasiado alto.