La historia de Misael Rodríguez: Del sufrimiento, ‘boteo’ a la medalla olímpica

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“La medallas con ‘boteadas’ saben más”, dijo el boxeador chihuahuense Misael Rodríguez tras su victoria ayer en los Juegos Olímpicos con la que amarró la primera presea para México en Río 2016.

Quien viera al oriundo de Parral sonreír como ayer lo hizo, no podría imaginar que hace apenas unos meses sufría para conseguir su boleto a la Olimpiada al tener que pedir dinero en las calles y camiones.

Aunque su medalla aún no tiene color, Misael aseguró al menos el bronce en la categoría de los 75 kilogramos y este jueves peleará por avanzar al combate por el oro.

Sin embargo para llegar a esta instancia el púgil de 22 años ha tenido que sortear una infinidad de obstáculos.

Nacido en Hidalgo del Parral, Chihuahua, el 7 de abril de 1994, Misael Uziel enfrentó a los 6 años de edad el duro golpe de perder a su padre.

Desde entonces, su madre Aurelia se ha encargado de su formación, junto a tres hermanos, tanto en lo deportivo como en el personal y hoy su esfuerzo ha sido retribuido.

El triunfo que Rodríguez consiguió ayer sobre el egipcio Hosam Abdin por decisión unánime, en la ronda de cuartos de final de la división de los 75 kilogramos, le ha asegurado a México su primera medalla de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro luego de diez días de frustrante espera para el país.

La señora Aurelia Olivas vivió y celebró el triunfo de su hijo en su lugar de trabajo y dijo estar feliz y orgullosa.

“Con muchos nervios y de la mano de Dios estaba segura de que mi hijo haría un gran papel a pesar de que le tocó un rival muy mañoso y me dio coraje, pero lo logró”, declaró a un medio de comunicación en Parral.

Tras la muerte de su padre en el año 2000, “El Chino” –como le apodan sus amigos– no pensaba en ser boxeador porque el futbol era el deporte, que como a muchos niños, le llamó más la atención.

En ese año trágico para el pugilista, en Sidney, Australia, otro chihuahuense, Christian Bejarano, le daba la última medalla olímpica al boxeo mexicano.

Fue hasta los 15 años cuando Rodríguez se puso por vez primera unos guantes y desde ahí le tomó amor y pasión al boxeo.

Su intención de progresar y hacer futuro en el cuadrilátero lo llevó a cruzar la frontera hacia Estados Unidos, donde durante un torneo fue visto por su hoy entrenador, Francisco Bonilla.

Cuando llegó a Río de Janeiro su principal y único objetivo era igualar la hazaña de Bejarano, de quien recibió varios consejos y hoy lo ha logrado, pero aún tiene la oportunidad de mejorarla.

Misael, de 1.78 metros de estatura, buscará meterse el jueves a la final en la división de -75 kg. y de volver a ganar tendría ya en su palmarés al menos la presea de plata.

Sus acciones, al igual que sus palabras, son una respuesta clara y contundente, como la victoria de ayer sobre el cuadrilátero, a las carencias que durante su proceso para llegar aquí debió sortear.

En septiembre de 2015, Misael junto a compañeros como Joselito Velázquez, Lindolfo Delgado, Marvin Cabrera, Édgar Ramírez y el juarense Rogelio Romero, llegaron a pleno Periférico en la Ciudad de México. Su objetivo fue pedir dinero en camiones y calles cercanas al Comité Olímpico Mexicano (COM) para ir al Mundial de Qatar, ya que la Conade le retiró el apoyo a la Federación de la especialidad.

En aquel momento, Misael no tenía asegurado su pase a Río, por lo que buscaba dinero para poder participar en los torneos internacionales de boxeo que otorgaban boletos a la justa veraniega.

La Federación Mexicana de Boxeo, presidida por Ricardo Contreras, dejó de recibir recursos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), al ser desconocida por detectársele irregularidades normativas, financieras y administrativas.

Finalmente las autoridades deportivas intervinieron y sufragaron los gastos para las competencias preparación y el resultado, al menos para el parralense, se ha visto reflejado.

México llegó a Río de Janeiro con una delegación de seis boxeadores, una de las más grandes en la disciplina de las últimas ediciones olímpicas y sólo Rodríguez es el que se mantiene en la pelea.

“Mi corazón está con él y como Misael dijo, somos una gran nación y va por otra medalla”, expresó su madre.

Fuente: El Universal/Diario