La Liberación del Mercado Eléctrico

La liberalización del mercado nos la vendieron durante el gobierno de Aznar como una panacea, la solución a todos nuestros problemas con la luz, pero en realidad hoy estamos padeciendo sus males.

Cuando en 1997 se produjo la apertura de los mercados eléctricos, dándoles prácticamente carta blanca a las empresas productoras, para que fuesen “arte y parte” en cuanto a la tarifación, lo único que hicimos fue condenarnos a cadena perpetua en cuanto a pagar lo que quisieran cobrarnos.

Lo que debemos recordar es que, en esas épocas doradas de sacar préstamos para todo, del comienzo de lo que luego sería la “burbuja Inmobiliaria” y de consumo desenfrenado, en nuestro país había mucho dinero circulando y nadie se quejó. Y ese mundo idílico siguió siendo así durante los años siguientes, hasta que, cuando los bancos cerraron el grifo y decidieron cobrarnos lo que nos habían prestado tan generosamente, se nos cayó el alma a los pies.

 

La crisis hizo su aparición

Cuando comenzó la crisis, los españoles tuvimos que hacer cuentas y terminamos por aceptar que le debíamos a cada “santo una vela”, es decir que habíamos gastado mucho más de lo que podíamos y claro, en algún momento había que pagar la diferencia.

Y comenzamos a hacer recortes en nuestros presupuestos, algunos por sentido común y otros porque gracias a los tijeretazos con los que el Gobierno pretendió subsanar la crisis, se quedaron sin trabajo y sin fuente de recursos. En esos momentos empezamos a vislumbrar que el tema de la luz era una estafa “a mano armada”.

Que nos estaban cobrando la electricidad a precios de oro y que el gobierno no tenía entre sus prioridades solucionar este tema, sino que muy por el contrario se dedicaba a rescatar bancos con el dinero de nuestros impuestos. Las compañías eléctricas hacían los que se les venía en gana, cobraban tarifas imposibles y los españoles a pagar. Y esa situación sigue siendo la misma, con la diferencia de que ahora como necesitamos electricidad para calefaccionarnos porque hace un frío de tres pares, nos venimos a dar cuenta de que nos cobran más, cuando más necesitamos electricidad.

Ley de la oferta y la demanda

Y es que la ley de la oferta y la demanda que rige el mercado gracias a la liberalización, es así de cruel para el consumidor final, aunque el Ministro Nadal le dé por decir que van a vigilar a las empresas proveedoras, lo cual no tienen potestad para hacer o le eche la culpa a los franceses de comprarnos poca energía ahora mismo. Cuando la demanda de electricidad sube hay que hacer funcionar las centrales que consumen gas, porque de lo contrario no se podría proveer de energía a todos los que por necesidad requieren más que de costumbre.

Y el precio del gas no lo podemos bajar, porque viene impuesto y lo deciden aquellos que nos lo venden, por eso la historieta del ministro Nadal de querer controlar el asunto del gas es un mal chiste; es como ir al súper y pretender pagar por una lechuga lo que nos plazca y no lo que el establecimiento dictamina. Entonces, lo que sucede es que por la forma de establecer los precios de la electricidad que se practica en nuestro país, el de subasta pública diaria, en cuanto una central a gas entra a funcionar, los precios de Toda la electricidad se disparan.

¿Qué se puede hacer?

Presentar una querella como ha hecho Izquierda Unida, no consumir luz durante 20 minutos como señal de protesta o que la Fiscalía diga que va a intervenir, son medidas inútiles, porque la única forma de que las cosas cambien es que el Congreso legisle de forma diferente. Y es que nos guste o no, esto es lo que hay y las compañías eléctricas ni pueden controlar el precio del gas, ni tienen porque dar explicaciones de las subidas en el precio de la luz, porque la Ley vigente, la que liberalizó el mercado, les permite que actúen de esta manera.

De la misma forma que cuando en Navidad pagamos los camarones, las uvas y el cava más caros que el resto del año, porque existe un alza en la demanda (y nadie chista), la electricidad resultará más cara cuanto más la necesitemos. Si no se cambian las reglas de juego y no se modifica la Ley que rige a las empresas eléctricas y acabe con el régimen de liberalización que tienen hoy, nos seguirán cobrando como y cuanto quieren y encima tendrán excusas y cobertura legal para hacerlo. Mientras tanto, los sufridos consumidores tendremos que seguir pagando los precios que nos imponen nuestras compañías si queremos seguir teniendo suministro, porque aun si estamos en las franjas de vulnerabilidad en cuanto a pobreza energética, la Ley que se supone que nos protegería, no estará lista hasta marzo, por lo menos. Y claro, con antecedentes como este: una ley pactada entre el PP y el PSOE, que dicen que solucionará la crisis energética, pero que en realidad no existe porque aún no hay un reglamento para aplicarla, que hagan algo que limite a las Todopoderosas eléctricas, parece más difícil que hacer gárgaras con talco.

Fuente: medio ambiente