ANÁLISIS POLÍTICO

EL CENTRALISMO HA SIDO VENENO PURO QUE DEBILITA LA AUTONOMÍA DE LOS ESTADOS

Por: LEONEL CADENA MARTÍNEZ

El estado cómo sociedad política siente que tiene un gobierno que es expresión auténtica de la colectividad.Pero requiere del recto ejercicio de la autoridad, que no es el dominio de un hombre o de un grupo, y que tiene por fin la realización del bien común que implica la justicia y la seguridad, y la defensa, respeto y protección de la persona y del bien colectivo.

En la realidad política mexicana,la práctica Real del federalismo, surgen las críticas que sobre su vigencia histórica puedan formularse, es camino adecuado para la aplicación del mayor número de esfuerzos, a fin de que se logre un desarrollo intensivo y armónico del país.

México debe seguir ajustando a su vida a los principios vigentes de la constitución y superar el centralismo político y económico en que vive, esto lo tiene presente el presidente de la república porque debilita la autonomía de los estados, se les imponen autoridades, se les dosifica ingresos.

Es indispensable el respeto a la división de poderes y el cumplimiento eficaz de las funciones que a cada uno le compete, para que las justas relaciones entre los mismos resulte el necesario equilibrio en el ejercicio de la autoridad, dentro de un régimen de derecho.

La supremacía que de hecho ejerce en México el ejecutivo federal sobre los demás poderes federales y estatales, resta a todos dignidad y eficacia y rompe el fundamento de la organización democrática federal.

El cumplimiento de un programa de gobierno para bien de la colectividad no debe fincarse en el predominio que se mantiene a favor del presidente de la república, sino en el recto ejercicio de las funciones de cada uno de los poderes, con el mutuo respeto que están obligados a guardarse.

El congreso debe asumir plena y responsablemente su categoría de poder, con el ejercicio eficaz de las facultades exclusivas o concurrentes que a la cámara de diputados y al Senado atribuye la constitución, no sólo para legislar, sino para contribuir a la correcta orientación política de la administración, y ejercer el control de esta por las vías del presupuesto, de la verdadera rendición de cuentas y de la exigencia de las responsabilidades por el manejo de los recursos públicos.

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